blanco

hoy arrastro mis pies
nuevamente para presenciar
el ascenso del color
a la realidad
en mejillas
y labios

habitantes - 003

Ya no había motivo para esconderse, la mujer parecía estar en un trance mirando un punto ciego entre los muebles. Fue cuando recordé la mordida en la pierna, pero no tenía daño alguno, ni un rasguño; y la serpiente se deslizaba por la casa como el perro sin patas que parecía ser, parecía disfrutar ser libre del daño que podía hacer. No había mucho que hacer en esta casa, por lo visto la mujer había devorado todos los alimentos y sólo había fotos colgadas en las paredes y encima de los muebles; ella se quedaba ahí sentada, balbuceando, ya era hora de irme. Fue cuando sentí una voz en todo el cuerpo, la mujer también la escuchó buscando lentamente con la cabeza de donde venía; abrió los ojos exageradamente para luego cerrarlos complacida. Me resistía a la idea pero la curiosidad me venció, cerré los ojos como la mujer y traté de entender de donde venía esta voz, y empezó a hablar.


(continúa...)

habitantes - 002

primera casa

Me di la libertad de entrar en una de las casas que estaban con la puerta abierta, vi de lejos lo que parecía era una mujer sentada en un sillón de espaldas hacia donde yo estaba oculto. Me acerqué un poco y pude ver su larga cabellera marrón clara, casi rojiza. Estuve escondido unos momentos detrás de un mueble, tratando de observar de lejos a mi tácita inquilina, pero fue cuando sentí una fuerte presión en la pierna y un dolor fuerte pero soportable. Estaba absorto con la curiosidad de ver el rostro de la mujer pero pareciera que no me importaba lo que estaba pasando, incluso cambié de escondite a uno más cerca de la dueña de la casa. Volteé finalmente y sorprendí una serpiente de algún tipo mordisqueando mi pierna, podría incluso afirmar que era una cobra, ya que tenía una especie de orejas a los costados pero no me asusté, seguía curioso acercándome a la mujer, los mordiscos no me afectaban. Ella tenía ojos marrones verdosos acentuados por unas grandes ojeras y una papada amplia que denotaba un gran sobrepeso. Ella miraba un punto específico entre los muebles, donde habían fotografías ajenas y babeaba mientras pronunciaba palabras que estaban lejos de ser entendibles. La serpiente seguía acosándome como si fuera un perro faldero nervioso, y fue cuando la mujer se puso de pie, se abalanzó hacia mi, tomó la serpiente y le arrancó los colmillos, y casi ignorando mi presencia volvió a sentarse.

- Continúa -

habitantes - 001

Las ciudades están plagadas de animales de malas costumbres y soy uno de ellos. Las necesidades innatas mueven sus pasos y sus decisiones. Llegué a esta pequeña ciudad más por curiosidad que por error, sus particularidades eran muchas; diferentes a las demás, todos dormían a una determinada hora y compartían similitudes dentro de su individualidad. El perímetro de la ciudad estaba cercado por un rectángulo perfecto y los habitantes no parecían percatarse de mi presencia. Yo sólo entraba de noche para no levantar sospechas, paseaba por sus calles y miraba por sus ventanas. Podía entrar incluso a sus casas, porque las puertas estaban abiertas, era un invasor.

Cuando caminaba exhausto después de devorar sus alimentos y usar sus cosas, me sentaba en algún sofá o cama disponible y cerraba los ojos satisfecho, a veces me quedaba dormido y era sorprendido por la luz del sol, pero me daba cuenta a tiempo para regresar y que nadie me viera. En esas veces que caía rendido, recuerdo vagamente que soñaba algo extraño, y podría afirmar que cada cierto tiempo se repetía el mismo sueño, pero sólo pasaba cuando estaba en estas calles, estas casas, pero parece que últimamente me persigue, incluso bajo mi propio techo.

(continúa...)

n o m á s r u i d o

siguen llamando
pero no hay tiempo
desvístelas
rato a rato
humíllalas
trapo a trapo

no hay tiempo
hablan
blando
donde
dejé
jesús
mi
tiempo

l o s d í a s

lo
siento
venir
se
presentó
dos
tres
o
cinco
veces

me
vió
asomado
desde
un
globo
que
se
hacía
flaquito

con
cinco
diez
días
soleados
difusos
des
enfocados
re
bloggeados

destilar

madre
muerde el cuello
para que corra el líquido
no importa __si
en el proceso __ se
pierde la manzana
__volverme blanco
__invisible
vacío

para llenarte de nuevo
debes estar vacío

n o m á s n ú m e r o s

no
más
nú me ros
pre fi e ro
ros tros
tor pes
pe rros
so mos
to dos

mariposas en un potro




alas deliciosas
engreídas, psicodélicas
incómoda ante el viento
inconcebible
una
tormenta
que actúa
apacible

al borde

un minuto y será diferente
sesenta segundos de los cuales me comí ya diez
me apura corriendo ante lo inevitable
queda poco tiempo
poco se hizo hoy
nada dije hoy
casi nada
casi
casi es algo
algo es mucho
mucho es suficiente
suficiente es demasiado
nunca supe la diferencia
entre poco o mucho
mucho o demasiado
es quien soy
querré(ás) cambiarlo?
doce, cero, uno, dos…

¿Tú?

en otra realidad
soñando en la cima
con poco aire
con lluvias
con tu orgullo en la mano
tu viejo junto al brebaje
rompes pestañas con sueños elaborados
te rindes confiado frente a depredadores
pero mi realidad aguarda
con alarmas de 7 am
7 am
7 am
vuelvo a despertar

is there room for a former loser?

morí un día de la madre
me revolqué en tierra roja
vomitando gris con azul

el mago fuxia me venció en batalla
sólo con un espejo
y un conjuro grito en pecho

desperté una semana, mes después
recién comprendí la rima
del mantra que me regaló
pero ya no está en la torre
he’s already moved on

wish me good luck
I’m defying gravity
with new black bat wings
although his red eyes
won’t shine for me
no more

 

sombras luminosas

sombra luminosa #2


poseíste varios rostros, pero siempre el mismo perfil. Serio y ajeno, que me miraba de lejos tratando de identificar mis intenciones. Una vez me sonreíste con ojos achinados, y ambos recurrimos a la misma fantasía y hora pactada. Hasta que me dijiste su nombre, y finalmente, el tuyo también.

Sombras Luminosas

soy animal de malas costumbres, y una de ellas es aullarle a las sombras luminosas, me ha pasado demasiadas veces…


sombra luminosa #1

ja! de sólo recordarte se me ilumina el rostro, como esa primera vez que me comparé en mi pequeña miseria. Tus palabras suaves, bien dibujadas, que buscaban cohesión se mezclaron con mis resultados erróneos. Éramos/somos dos niños azules de corazón agujereado, y lo seguimos siendo a los treinta años. Pronto uno más uno será tres… y por fin serás uno con ellos.

quisiste acompañarme, no dejarme solo, aunque yo iba al sur y tú al norte
quisiste quedarte, pero alguien más te esperaba en el pasadizo
sólo quedan fotos con sombreros que ya no usamos
sólo, solo, yo solo
al fin solo, uno, yo también.
 
 

[031] - Agosto

Jano volvió a su realidad, sólo se dio un baño y se acostó a dormitar por un par de horas antes de ir a trabajar esa noche, nuevamente de madrugada. Todo sería igual, no habría ninguna variación; sólo que esta vez, en sus sueños ella tendía a aparecer e inexplicablemente la niña que mendigaba en el bus.

Pasaron algunos días después y se la cruzó en la tienda, lo cual volvió a acelerar su respiración. Pensó que tenía una nueva oportunidad, pero luego de secarse el sudor de las manos con el pantalón, se dio cuenta que no le había preguntado su nombre.
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[030] - Agosto

No hablaron en el camino a casa, incluso cuando bajaron del bus y Jano se había dado cuenta que le había dado a la niña todo el dinero que tenía en el bolsillo; guardó silencio avergonzado mientras su acompañante pagaba el taxi una vez cerca a casa. Él quiso decirle muchas cosas, preguntarle miles de cosas. Los ojos de ella estaban inquietos, como buscando algo que decirle o preguntarle mientras el tiempo juntos se acababa. Tal vez si quería un café ya que debía tener frío, o tal vez comer algo más tarde o en la semana, pero ninguno de los dos se atrevió a decir nada.

- Continúa –
 
 

[029] - Agosto

Por un segundo no pudo respirar por la aceleración de sus latidos y miró de reojo a su compañera, la cual estaba buscando su monedero en su tremendo bolso multiusos, y no pudo soportar ese sentimiento de culpa y buscó lo que tenía en el bolsillo y lo dejó caer en la mano de la niña sin siquiera mirar. Normalmente no acostumbraba dar dinero a los mendigos que abundan en la ciudad, mucho menos a niños que son obviamente manipulados por gente mayor, pero esta vez la niña había sido muy inteligente para romper la moral de la gente indiferente; había apelado a “la culpa” y el miedo a un castigo o una recompensa divina a la que aspira una población criada en bases cristianas. La niña se bajó del bus con más de cuarenta soles, incluyendo ocho soles de Jano.

- Continúa –
 

[028] - Agosto

Jano no era de las personas que iba a misa, ya que en su edad adulta por fin se había revelado contra las presiones de terceros respecto al tema de la religión. De niño, subconsciente había sido atacado brutalmente por las ideas religiosas de su madre y los profesores del colegio de curas donde lo programaron a ir a misa tres veces a la semana, rezar el ángelus al medio día, rezar completo el rosario todas las noches sino la virgen no te abrirá la ventanita en el cielo y finalmente, no serás recompensado por diosito.

- Continúa –

[027] - Agosto

Esto le parecía terriblemente molesto y volteó a mirar por la ventana, tratando de ignorarlos. Pero las palabras en la canción de la niña empezaban a golpear su cerebro ya que no reconocía la letra e inconcientemente trató de prestar atención a lo que la niña cantaba. “Diosito te va a castigar, si no ayudas a tu prójimo, Diosito te va a castigar” y repetía la misma frase más de cincuenta veces, mientras el niño más pequeño saltaba y bailaba aplaudiendo.

- Continúa –
 

[026] - Agosto

El camino a casa fue silencioso, la gente en el bus hablaba en voz baja, con voz cansada y felizmente todos estaban sentados. Sus prendas estaban un poco húmedas aún. Ella le prestó un pareo para sentarse, y él se sorprendió lo organizada y precavida que ella podía ser. Tenía un bolso en el que cargaba todo lo que podía necesitar y cubrir cualquier tipo de emergencia. Luego de eso, se acurrucó en el asiento y pretendía dormitar en el camino. Esta vez soñó algo relacionado a aviones, pero fue interrumpido por la canción desentonada de unos niños que subieron a mendigar dinero.

- Continúa –