[030] - Junio - FINAL

Todo había terminado, llevaba una caja con los pocos efectos personales que tenía en la oficina, eran pocas cosas ya que todo lo que importaba era virtual. Es gracioso la manera en que han cambiado las cosas, ahora todo es digital, ya no necesito un diskette porque ahora se usan los USB, ya no uso un cassette ni un disco porque todo está en mp3, ni un rollo de fotos, porque ahora están los cartuchos de memoria; en conclusión todo se vuelve ligero y pequeño, hasta tu conciencia. Pensaba en estas tonterías mientras me dirigía a la playa de estacionamiento, cuando vi a alguien que aparentemente me estaba esperando y empezó a acercarse. Miré a los lados y no había nadie más, venía hacia mí. Era Yáñez.
Sonreí mirando al cielo y dejé salir un fuerte suspiro, comprendiendo de que se trataba, dejé caer la caja y abracé el karma.

- ¿¡Fuiste tú, verdad!? gritó con los ojos muy desorbitados.

....
No continúa...

[029] - Junio


Pensé miles de opciones para voltearle el plan y tener nuevamente la opción de ser el héroe, pero, ¿que ganaba con esto? ¿Una satisfacción de la cual nadie sabría? El karma puede ser peligroso, pero cuando has inclinado la balanza para un lado tanto tiempo, es tiempo de compensarlo. Sin pensar trace un camino, y lo recorrí, sin cumplir las expectativas de nadie, simplemente actué.
Eran las seis de la tarde y había presentado mi carta de renuncia, pensé en vivir en alguna ciudad pequeña pero cosmopolita como cusco, donde pudiera perderme en un mar de curiosos. Había conseguido la tarjeta de débito de la cuenta donde la hiena depositaba el dinero que robaba y se la hice llegar al practicante con suficiente información para que saque sus propias conclusiones. Asimismo dejé un sobre con suficiente efectivo para mi querida Rose y con una nota hablándole pastruladas que se me ocurrieron fumando un tronchito en la oficina, mientras borraba todos mis archivos y mis pendejadas ambiguas.

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[028] - Junio


La historia de Makridis describía a un personaje totalmente calculador y manipulador, de una sonrisa impecable y amplia que hacía que la gente confiara en él, principalmente personas jóvenes a las que acogía como protegidos y finalmente los traicionaba dejándolos como responsables.

La idea empezó a tener sentido, y era obvio a dónde apuntaba todo este tema, traicionaría a su practicante responsabilizándolo de algún desfalco. Era sólo una teoría pero tendría que comprobarla. Para eso ingresé en el sistema interno que maneja el tema de los recursos humanos para ver si encontraba alguna anomalía, y encontré que al practicante le habían asociado una cuenta de ahorros para el depósito de sus haberes hace más de seis meses. Esto me pareció realmente extraño ya que siempre veía al practicante esperando hasta tarde las quincenas para que le dieran su pago en efectivo. Nuevamente aproveché los accesos que nuestra firma tiene con diversos bancos y clientes de sistemas, y pude revisar el estado de cuenta del practicante y sus movimientos. Tenía registrados más de 100 depósitos y transferencias que superaban los diez mil soles cada uno desde la cuenta corriente de la firma. Internamente los depósitos habían sido sustentados como pago de facturas, justamente de lo que se encargaba el practicante. Esto se estaba poniendo feo.

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[027] - Junio


Pasé esa noche investigando acerca de este escritor y de alguna pista que pudiera obtener, la verdad que terminé usando Google para conseguir algo de información ya que la hiena había pensado en todo y no me dejaba alguna ventana mal cerrada para poder husmear. Makridis era un escritor griego de la isla de Chipre, que falleció en el año 78. Sus libros tenían temas policíacos y siempre apuntaban a temas de cuello blanco (robos de bancos o desfalcos). Marek era uno de sus personajes más famosos, el cuál realizó el robo del siglo en la ciudad de Wroclaw, Polonia. El personaje según la reseña que encontré, traicionó a todos los que lo ayudaron a efectuar tal robo y escapó al otro lado del mundo con el dinero.

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[026] - Junio


El nombre de Makridis me perseguía hasta en los sueños. Claramente veía como un hombre sin rostro me golpeaba ferozmente y reía a carcajadas de la sangre que había salpicado en el suelo. Nuevamente la sensación de descontento y de fastidio inundó mis pecho, el hecho de estar frente a algo que nos amenazaba y no tener la información suficiente para hacer algo al respecto era insoportable.

Una mañana llegué temprano a la oficina y me encontré con el director de la empresa, su nombre es Carlos y es realmente una buena persona, un tanto atolondrado para las cosas pero realmente podías darte cuenta que siempre tenía buenas intenciones con las personas que trabajaban con él. Tuvimos una conversación muy casual donde me atreví a tratar de obtener información acerca de Makridis. Carlos no tenía idea quien era Makridis, pero me comentó como anécdota que su tío, la hiena mayor, tenía varios libros de un escritor con ese apellido.

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[025] - Junio


Estaba convencido que había escuchado ese nombre antes, o por lo menos haberlo leído en alguna parte. Las hienas que estaban planeando esto eran dos. El primero tenía aproximadamente cincuenta años y era tío del director. A pesar de la edad estaba constantemente actualizado en todo lo que era sistemas. Siempre lo había considerado como un peligro en potencia, pero tendía a subestimar este tipo de gente, pensaba que los tenía bien vigilados, ya que se trataba de supuestos rivales al nivel laboral. Siempre tomaba las precauciones del caso y mi pc estaba totalmente protegida para evitar cualquier ataque o intromisión. El otro era un practicante que estaba en la empresa ya alrededor de cinco meses. Tenía aproximadamente 21 años y había sido aceptado como aprendiz de la hiena mayor y hacía todo lo que le ordenaba. Constantemente los podías ver almorzando juntos y hablando en voz baja en la oficina.

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[024] - Junio


Llegue a la oficina y busqué el bendito sobre que seguía en un cajón, tratando de percatarme si alguien me estaba observando. Empecé a leer los registros, tal vez hasta tratar de interpretarlos, porque eran movimientos de cuentas de un banco que era cliente nuestro.

Los registros eran de la cuenta de un tal Marek Makridis, que aunque fuera un nombre extranjero, tenía la seguridad de haberlo escuchado con anterioridad, pero no sabía donde. Intenté averiguar si había referencias en los sistemas que tengo disponibles, pero nuevamente el hecho de ser una persona de otro país limitaba mucho la información que normalmente tenía disponible.

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[023] - Junio


¿Cómo no lo había supuesto antes? El ataque venía de dentro de mi propia oficina. Había estado siguiéndole los pasos a estos sujetos, pero todo había sido una especie de juego, es por eso que no le había dado tanta importancia al sobre, el cual se volvía una obsesión en mi mente mientras avanzaba las cuatro cuadras que separaba el restaurante de mi oficina. ¡¡Era todo tan obvio!! Se habían dado cuenta que yo estaba sobre sus pasos y aplicaron una jugada para distraerme, debo reconocer que supieron hacerla muy bien, pero habían ido muy lejos; pero esta vez era mi turno.

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[022] - Junio


Sinceramente no pensé en ese momento, sólo fue un impulso por terminar con mi situación. Una vez frente a él, levantó la mirada y me miró algo extrañado. Antes que pudiera decir algo, él se adelantó.

– ¿Si?, ¿te conozco? – dijo algo fastidiado, a lo que tartamudeé y meneé la cabeza.

– Disculpa, te confundí con alguien más – le dije y salí disparado al baño, dejándolo confundido.

Una vez recuperado de la hiperventilación, comprendí que no había sido él. El Yañez que recuerdo tendía a tener reacciones muy sarcásticas y gestos que delataban sus pensamientos cuando se enfrentaba a alguien; pero en esta ocasión me miró extrañado y ciertamente convencido que no me conocía. Fue entonces que recordé el sobre que Rosita me había conseguido, y todo empezó a tener sentido.

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[021] - Junio

A decir verdad nunca había golpeado a nadie, pero esta vez si quería hacerlo, fácilmente terminaría con la mano fracturada por la fuerza que impulsaría puño de la frustración que sentía. Tenía la sensación que en cualquier momento me lo encontraría, tal vez saliendo de alguna tienda cercana, o en el kiosko del periodico o donde te lustran los zapátos ya que su oficina estaba tan cerca.

Al día siguiente salí a almorzar con un compañero de la oficina y apenas entramos al local, vi que Yañez estaba sentado solo en una mesa. En ese momento no pude reaccionar, sólo me senté y pedí cualquier cosa. Estaba muy diferente de cuando estábamos en la universidad, la verdad estaba sorprendido de lo rápido que había perdido el cabello y ahora lucía una calva muy pronunciada. Finalmente, ví que se levantó para salir y decidí darle el alcance y pararme en frente de él.

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[020] - Junio


Quise darle importancia, pero mis problemas fueron más grandes en ese momento, no le presté atención al sobre y lo guardé en un cajón de mi escritorio. Apenas podía dormir y estaba convencido que Yañez era la persona que había causado todo este desastre. Con tanta paranoia encima decidí rastrearlo, fue fácil con la información que siempre tenía disponible, él estaba trabajando en una empresa de telecomunicaciones algo cerca a mi oficina. Tomé el teléfono y decidí afrontar el problema y llamarlo; sonó un par de veces pero colgué la llamada.

Uno tiende a llamar las cosas, es un principio básico llamado “atracción”. Yo había tenido en la mente enfrentar a mi enemigo, y tenía preparado todo lo que quería decirle, sentía la adrenalina del momento en que estuviéramos frente a frente y sentía también la sangre hirviendo en mi cara. No sabía como iba a terminar ese encuentro, pero en las escenas mentales que tendía a planificar siempre yo terminaba dándole un golpe, algunas él terminaba dándome un par de puñetazos.

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[019] - Junio


Los siguientes días estuvieron llenos de desconcierto, no podía esconder mi miedo, mi inseguridad frente a esta situación. Permanecí encerrado en mis pensamientos, ido mientras la gente me hablaba. Esos días deje el auto en casa, porque casi choqué días atrás mientras trataba de llamar a Liliana. A pesar de las explicaciones, hasta ahora no sé muy bien que le habían dicho. Ella ya estaba dañada, tal vez ya era demasiado para soportar, nadie la culparía. La primera imagen que venía a mi mente cuando buscaba responsables era Yañez. Tal vez porque no me podía imaginar a nadie con tal malicia hacia otros, o porque trataba de ponerle un rostro a esta persona. Aún tenía sentimientos encontrados acerca de lo que pasó, de cómo decidimos como dioses lo que tenía que pasar e inducirlo, tal vez me sentía culpable, o era el miedo al karma que venía a cobrarme la factura. Mi mente siguió dándome dolores de cabeza e insomnio.
Pasaron un par de días y Rosita me dejó un sobre en el basurero, era la información que había estado esperando, era lo que necesitaba para tomar mayor atención a la realidad y dejarme de huevadas.

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[018] - Junio


Liliana me colgó el teléfono y no quería hablar conmigo. Contacté al día siguiente a una amiga suya, y después de dos horas tratando de convencerla que no había sido yo, me contó que esta persona que se había hecho pasar por mi sabía muchas cosas personales nuestras, tal vez las había leído de los correos que constantemente nos enviábamos. Esto era una pesadilla, el control que tanto buscaba estaba saliéndose de mis manos. Traté de entrar a mi correo pero la contraseña había sido cambiada. Intenté recuperar mi email con las herramientas que tenía a la mano, pero fue en vano, las cuentas públicas se han vuelto un poco difícil de burlar a estas alturas. Era hora de recurrir a Java, aunque sentía una extraña sensación que esto era ligeramente familiar.

No había manera de recuperar el correo, así que lo único que quedaba según Java era destruirlo, para lo que habían determinados sitios web que te ayudaban a hacerlo. Tenías que contactar al web master y bombardeaban el correo de tal cantidad de correos publicitarios y virus que por política la proveedora del servicio te cancelaba la cuenta. Por el momento una parte del problema estaba solucionado, pero me ponía a pensar que esta persona tenía acceso a información íntima. Me sentía observado y paranoico, ¿esto era karma?, ¿Que así como acostumbraba a hakear web sites y usar su información a mi criterio, alguien lo estaba haciendo conmigo?, ¿Esto era personal o simplemente un juego para alguien?.

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[017] - Junio


La única que tuvo la suficiente “humanidad” de tratar de comprenderme, luego de despojarme de la supuesta seguridad que proyectaba con la gente, fue Liliana. Ella tiene ojos marrones claros que contrastaban con su piel canela y la suficiente paciencia e interés, casi de una madre para aguantar tanta cosa. Me miraba fijamente cuando me comportaba como un idiota, y me metía un suave lapo en la nuca diciéndome que me relajara. Esa pequeña acción me hacía mucha gracia y me ayudaba a relajarme, ya que se asemejaba a los golpes que le das a un radio o a un televisor antiguo para que funcione correctamente. Nuestra relación se empezaba a afianzar y yo estaba muy contento por eso, hasta que un día, Liliana me llamó al celular histérica, porque supuestamente yo la había tratado muy mal. No entendí mucho, ya que sólo lloraba y me decía que me odiaba, lo cual me hizo tartamudear y no poder defenderme o pedirle que me explicara bien; alguien había entrado a mi correo electrónico y le había dicho tonterías por el messenger.

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[016] - Junio


Estas personas que me rodeaban definían quien era yo, mi interacción con ellos aportaba la intensidad con la que un rasgo sobresalía en mi personalidad y mi afán por planificar las cosas a mi alrededor, ya que nunca en verdad tuve el control. Pero era diferente cuando estaba enamorado o interesado en alguien; mis manos sudaban y mi mente se aturdía. Traicionaba mi doctrina de lógica y planeamiento, y salpicaba baba en los zapatos de alguna iluminada. No era yo, no era quien quisiera que vieran, o tal vez era la realidad aunque no quisiera aceptarlo, ya que siempre fui un niño observando las cosas y reaccionando como tal, siempre lo supe y mi impulsiva necesidad por algo real tendía a malograr las cosas. Optaba a refugiarme en la masa, y esconderme en tabernas pero la verdad era que sin saberlo andaba buscando la mano extendida de una Frau Eva. Pero ese lado, no lo dejaba ver.

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[015] - Junio


Antes pensaba que los momentos de karma pasaban desapercibidos para la gente, pero yo siempre estuve muy atento. De niño pensaba que eran momentos simples y comunes y estaban en nuestra rutina, desde el hecho de no dar una limosna hasta de no ir a misa los domingos y en cierto punto comprendí de una manera muy tonta que las cosas no se cumplían tan a rajatabla. En una avenida que usualmente utilizaba como ruta para ir al colegio, llegaba a un punto en el que pasábamos por dos imágenes a los dos lados de la avenida y constantemente reflexionaba ante cuál debería persignarme primero, o hacerlo rápidamente con ambas porque el autobús no bajaba la velocidad para que cumpliera con algún supuesto mandato divino. Realmente este tipo de ideas se rompieron cuando pasábamos en el auto familiar frente a una iglesia enorme y elegante, y yo muy respetuoso, porque era lo que me habían inculcado desde niño, procedí a persignarme como ante esas imágenes, a lo que mi madre violentamente cogió mi brazo en el proceso casi gritando “¡esa no es una iglesia católica!”. Este fue uno de los momentos en que mi cerebro empezó a cuestionar y a funcionar libre de indicaciones previas, se separó la idea de lo correcto y lo supuestamente correcto, pero a diferencia de mi amigo Emil, desde el primer momento sentí que la claridad era un privilegio.

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[014] - Junio

La dinámica con mi hermano era diferente a la que tenía con Java, a veces tienes mas cosas en común con gente que escoges. Siempre me comparé con él, era el clásico chico deportista y juerguero. Yo, siendo menor siempre había vivido a su sombra, ya que era más fuerte y grande que yo, yo era el que paraba metido en casa con la computadora (antes que hubiera Internet) y el de los partidos de ajedrez con mi papá; creo que busqué otras alternativas ya que mi hermano siempre me ganaba en todo, pero cuando fui creciendo siempre me las arreglaba para convencerlo y sacar ventaja de alguna situación, tal vez como saboreando alguna victoria eventual, le hacía pensar que ganaba pero pocas veces se daba cuenta que él estaba haciendo exactamente lo que yo quería. Nuestra rutina era visitar juntos a nuestros padres, ellos vivían aún en la casa donde crecimos, pero el ambiente había cambiado totalmente desde que mamá enfermó, la actitud de nuestro padre cambió por completo cuando finalmente la enfermedad fue descartada a tiempo, fue como una llamada de atención y desde entonces recordaron vivir una vida de dos.

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[013] - Junio


Después de un acuerdo verbal con Rosita, ella me proporcionaría toda la información que pudiera recopilar, obviamente que después de un acuerdo económico básico. Felizmente en ese sentido no tenía problemas ya que tenía un muy buen contacto en la bolsa que me pasaban datos muy buenos para invertir. El hecho que conociera a Rosita fue refrescante, es decir, esa sonrisa de cierta complicidad me hacía sentir que hay más personas allá afuera que comparten que el sentido de lo correcto está sobrevalorado, que nada es absoluto, incluso que criticamos a la naturaleza de hostil y salvaje, cuando nosotros somos los que vivimos una vida enteramente artificial. Pero, finalmente todo era un juego de supervivencia y de subsistir; ella lo hacía a su manera y yo lo hacía al mío.

Para regresar a mis raíces y escaparme de todo, de vez en cuando iba a la java-cueva a jugar un partidito de ajedrez con Java. Comprábamos un par de cervezas y nos reíamos a carcajadas de muchas cosas. Java había cambiado mucho de la persona impulsiva y nómade que antes era. Ahora, tenía una hija de un año que reinaba en su realidad; la java-cueva ahora se había convertido en un almacén de juguetes y regalos que el papá y demás familiares de Java le traía a su nieta. Nuestras vidas eran muy diferentes ahora, pero compartíamos de donde veníamos y quienes somos.

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[012] - Junio


Nuestra empresa mantenía muchos de los contactos que dejó el papá de Java. La venta de la empresa fue básicamente por la cartera de clientes, ya que mantenía contratos y licitaciones vigentes escandalosamente por décadas, es por eso que mantuvieron la razón social y no podían liquidarnos tan fácilmente. El papá de java vendió la empresa antes que varios escándalos salieran. Como buen jugador había tenido mucho cuidado en no vincularse con nada ni con nadie, sólo prestaba servicios, lo cual me parecía al principio muy astuto de su parte, porque él provee a su familia de muchas cosas que él no tuvo, él vino sólo desde provincia y estudió por iniciativa propia en la UNI, siempre sentí gran admiración por él, por haberse creado solo, no por lo que hacía.

Leí atentamente el documento que obtuve de Rosita, pero la información que tenía no era lo suficiente para tener una idea clara de lo que estaban tramando. Necesitaba obtener más información.

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[011] - Junio

- Ay joven, no sabe las cosas que veo y escucho, mucha gente viene desde las cinco o seis de la mañana. La mayoría a destruir papeles como este, pero por flojos ya botan todo el fajo completo - Al parecer Rosa, así se llama nuestra amiga, podía darme luces acerca del movimiento diurno sin tener que levantarme a las tres am.
- ¡Me entero de cada cosa joven!, es por eso que no me da remordimiento llevarme cosas de aquí, porque sé de donde esta saliendo todo el billete, incluso hasta su sueldo joven – me contaba, mientras comía su pan con torreja y su café que compramos en la carretilla de la esquina. Yo pedí un completo, que tenía quinua, maca, y todo lo que encontraron disponible para echarle (estaba buenazo). – Ellos piensan que no entiendo nada de lo que están hablando, es por eso que hablan como si una no existiese, incluso en la cocinita del café, pero empiezo a relacionar las ideas y todo cuadra perfectamente, y así me espanto de las cochinadas que le hacen a la gente - me contaba entre mordidas a la tortilla que se salía del clásico pan francés.
-Joven, tiene que cuidarse, he escuchado varias veces que quieren darle vuelta, no se confíe de estos sujetos, usted se comporta diferente, además se nota que no pertenece a este círculo- a lo que respondí con una carcajada y una sonrisa de agradecimiento; entonces no estaba paranoico, entonces no era el único que pensaba eso, tal vez hoy había conseguido una aliada.

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